Hola mundo (otra vez)

O cómo empezar un blog que, técnicamente, ya había empezado.

10/23/20264 min read

Voy a empezar diciendo una pequeña mentira: esta es la primera entrada del blog.

Bueno, no exactamente.

POCOMACOCO lleva ya unos cuantos años dando vueltas por internet, ha pasado por varios nombres, diferentes versiones de una página web y un número bastante considerable de ideas que, en su momento, me parecieron estupendas. Algunas lo eran. Otras, seguramente, no tanto.

Pero hace poco decidí mudarme de página web y, aprovechando que estaba con las cajas de la mudanza digital, también me puse a revisar qué quería hacer realmente con todo esto.

Una cosa llevó a la otra y aquí estamos: página nueva, imagen nueva y unas ganas bastante renovadas de seguir creando.

Y como soy una mezcla generacional un poco extraña, entre millennial tardío y generación Z tempranera, me ha parecido una ocasión estupenda para recuperar una costumbre maravillosa de internet: abrir el blog de tu propia página web y escribir lo que te apetezca. Como si estuviéramos en 2008 y esto fuera Blogspot.

Sin más pretensiones.

Un cajón de sastre con muchas ideas

Durante mucho tiempo, POCOMACOCO ha sido mi cajón de sastre particular. Se me ocurría un juego, lo diseñaba. Encontraba una necesidad en el aula, intentaba darle una solución. Descubría algo interesante, me ponía a experimentar. Y así fui acumulando materiales, proyectos e ideas sin preocuparme demasiado por si tenían algo que ver entre sí.

Y tampoco pasa nada. A veces está bien hacer cosas simplemente porque te apetece hacerlas.

Pero últimamente me había dado cuenta de que necesitaba poner un poco de orden en todo aquello. No porque quisiera cambiarlo todo, sino porque empezaba a tener bastante claro qué era lo que más me gustaba hacer.

Así que he aprovechado el cambio de web para darle una vuelta a la marca, al diseño y a la forma de organizar los proyectos.

Y estoy bastante contento con el resultado.

¿Pero qué significa POCOMACOCO?

Esta pregunta me la han hecho unas cuantas veces. Y tampoco me sorprende, porque reconozco que el nombre no es precisamente el más fácil de recordar.

Probablemente, desde el punto de vista del marketing, habría sido más inteligente elegir algo sencillo, corto y que no obligara a repetirlo tres veces cuando se lo cuentas a alguien.

Pero me da bastante igual. Le tengo cariño.

Se me ocurrió estando en clase y viene de juntar dos palabras: poco, que no necesita demasiada explicación, y macoco, que significa maduro.

Así que POCOMACOCO viene a ser algo así como poco maduro.

Y me encanta que sea así.

Porque, al final, eso es un poco lo que representa este proyecto. Un espacio para quienes todavía están aprendiendo, para quienes tienen curiosidad, para quienes quieren descubrir cosas nuevas o simplemente para quienes disfrutan jugando.

Y no hablo únicamente de niños y niñas. Todos tenemos cosas que aprender, independientemente de la edad que tengamos. De hecho, espero que eso no cambie nunca.

Así que sí, POCOMACOCO es poco maduro. Y pienso seguir presumiendo de ello.

Aprender, jugar y hacer cosas bonitas

Hay algo que no ha cambiado desde que empecé: me gusta crear cosas para aprender y para jugar. Y si podemos hacer las dos cosas a la vez, mejor.

Soy maestro y muchas de mis ideas nacen precisamente en el aula. A veces porque encuentro una necesidad que no sé muy bien cómo resolver, otras porque algún compañero o alguna familia me comenta algo y otras porque se me ocurre que una actividad podría ser mucho más divertida si la convirtiéramos en un juego.

Me gusta que los materiales tengan una finalidad educativa, que estén bien pensados y que realmente sirvan para algo. Pero también me gusta que sorprendan, que despierten curiosidad y que apetezca utilizarlos.

Porque soy maestro de corazón, pero antes de ser maestro fui niño. Y, por suerte, algo de aquello todavía me queda.

Además, últimamente he empezado a estudiar diseño, así que ahora tengo otra excusa para pasar horas dando vueltas a colores, composiciones, formatos y pequeños detalles que probablemente nadie más va a notar.

Pero yo sí.

Y creo que esa mezcla de educación, juego y diseño es precisamente lo que quiero seguir explorando con POCOMACOCO.

Una nueva etapa (sin ponerse intensos)

Así que aquí estamos. Nueva página web, nueva imagen y un montón de proyectos que poco a poco irán viendo la luz.

El logo ha cambiado, la web también y algunas cosas están bastante más organizadas que antes. Pero la idea sigue siendo la misma.

No es que POCOMACOCO haya cambiado de rumbo de repente. Más bien creo que por fin he conseguido ver con claridad hacia dónde llevaba tiempo caminando.

Seguiré creando juegos, materiales educativos y todas esas cosas que se me ocurren cuando debería estar haciendo otra cosa. Algunas funcionarán estupendamente y otras acabarán en esa carpeta del ordenador que todos tenemos y que es mejor no abrir.

Y, de vez en cuando, quizá también me pase por aquí a escribir algo que me apetezca compartir.

Que para eso tengo un blog.

En fin, que estoy muy contento con esta nueva etapa y me apetecía dejarlo escrito. Sin grandes discursos ni promesas sobre el futuro.

Bienvenidos a POCOMACOCO.

Un sitio para gente poco madura. Por suerte.